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El tiempo y sus anomalías

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El tiempo y sus anomalías

En la 87ª reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS) –celebrada en junio pasado en San Diego, California, en un simposio técnico de varios días– se analizó el tema “Las fronteras del Tiempo, experimentos y teorías en torno a la causación revertida”. 1

Algunas especulaciones en torno a la reversibilidad de la flecha del tiempo, en los niveles en que se ponen de manifiesto las extrañas características de la mecánica cuántica, han llevado a algunos investigadores, al margen de la ciencia, a proponer algunas hipótesis en torno a la existencia de ciertos fenómenos paranormales que quedarían explicados, supuestamente, por esa imaginada reversibilidad del tiempo.

La causación revertida se refiere a fenómenos en los cuales sus efectos influyen en la causa original o, mejor expresado: cómo es que el futuro puede afectar hechos del presente o del pasado.

El único fenómeno observado en los laboratorios que merece y puede ser explicado con esa hipótesis es el de la afectación simultánea, con una aparente acción instantánea a distancia de partículas subatómicas de origen común, aun cuando se encuentren muy alejadas, como se aprecia en los famosos experimentos de Alain Aspect, en los que se aprecian cambios simultáneos en el sentido de su polarización, o bien en el sentido de su giro cuántico en partículas originadas en un mismo lugar pero que se han alejado a gran distancia.

Lo que llama la atención es que en la reunión hubo quien afirmara que la mejor evidencia de la causación revertida se halla en fenómenos como la clarividencia, la psicoquinesis y la visión remota. Al cónclave fueron convocados algunos de los más notorios parapsicólogos del mundo. Pero el primer problema que se aprecia es que los organizadores se refieran a esos fenómenos como algo establecido, siendo que está pendiente la misma demostración de su existencia.

Es claro que tales fenómenos no son algo cotidiano, como –contradictoriamente– se aparenta en varios círculos sensacionalistas, pues no se aplican regularmente en la práctica humana. Si alguien tiene que ser convocado, se le envía un telegrama, una llamada telefónica o un correo electrónico y de ninguna manera se le hace llegar un mensaje telepático. La telequinesis no se usa para manipulaciones delicadas en la industria, y la existencia de loterías y de los casinos demuestra que la precognición y la clarividencia no inciden de manera significativa en nuestro medio; de ser así, esos negocios no serían fuente de grandes ganancias para quienes los organizan.

Nada de cuestionable hay en que se lleve a cabo una reunión de parapsicólogos, pero sí que ésta se disfrace de reunión científica, teniendo como centro el estudio de los efectos temporales del fenómeno cuántico. Por cierto, también se omitió advertir que los fenómenos mencionados en realidad no requieren lógicamente (no, al menos; todos ellos) de la dichosa causación revertida. Tal vez sólo la precognición y la clarividencia –de existir, en verdad– necesiten de una explicación en la cual la información del futuro viaje hacia al pasado; pero la psicoquinesis, que es la capacidad de mover objetos con la mente, de ninguna manera la necesita. La telepatía también parece ajustarse al transcurso ordinario del tiempo, excepto en los casos en que se postula la posibilidad de una comunicación instantánea entre dos cerebros alejados, algo que desde luego jamás se ha podido documentar.

La visión remota, de existir, requiere que una extensión del individuo pueda tener acceso a información situada en lugares lejanos o inaccesibles, pero no necesita información del futuro.
Un cierto Roger Nelson informó que conduce el llamado “Proyecto de Conciencia Global”3), con el que ha establecido una red mundial de generadores de números aleatorios. Según Roger Nelson, sus generadores de números al azar mostraron un cierto grado de no-aleatoriedad en sus resultados obtenidos unas cuatro horas antes de los ataques de septiembre 11 de 2001, como si la conciencia global del planeta se mostrara conmovida con lo que iba a ocurrir.

Desde luego, ello muestra un enorme grado de provincialismo, al suponer que la humanidad entera está al pendiente de lo que les ocurra a los estadounidenses. Es muy revelador así que un resultado similar no se registró en sus generadores en el caso del gran tsunami de 2004. El caso es que esta red de ninguna manera permite hacer algún tipo de predicción de desastres globales.

La confusión esencial que afecta a quienes imaginan que es posible aprovechar tecnológicamente los fenómenos cuánticos mas extraños, y especialmente el aparente efecto retrotemporal apreciable en algunas partículas subatómicas, reside en que les parece lógico extrapolar este fenómeno a grandes cantidades de partículas integradas en los átomos de objetos macroscópicos de materia sólida, o bien refiriéndose a actividad cerebral de las personas, traducida a pensamientos u otros fenómenos mentales, que desde luego involucran la acción coordinada de numerosísimas partículas subatómicas, las cuales se tendrían que sujetar simultáneamente al mismo estímulo cuántico o fenómeno que lo desate.

Lo cierto es que no apreciamos en el mundo macroscópico ninguno de esos fenómenos porque no existe manera de hacer coherentes las reacciones cuánticas de billones de partículas. Quienes preponen estas explicaciones no han sido capaces de sugerir cómo se lograría esa coherencia que nos permitiría comportarnos a los seres vivos enteros como una sola partícula cuántica regida por el azar.

Referencias

1. “Time Flies Like an Arrow, but Fruit Flies Like Bilked Bananas”. Robert Sheaffer, Skeptical Inquirer Vol. 30, N0 5. Sep-Oct 2006.
2. Where Does the Weirdness Go? David Lindley. Basic Books NY. 1996.
3. Global Consciousness Project. http://noosphere.princeton.edu/

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