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Himmler y su arqueología fantástica

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Himmler y su arqueología fantástica

Detrás de cada aspecto del régimen nazi de Adolfo Hitler se encuentran supersticiones inauditas y conceptos seudo-científicos asombrosos en su irracionalidad para el siglo XX. Los nazis acudieron a la pseudo-ciencia sobre todo para encontrar evidencias de sus teorías raciales, que básicamente aseveraban que la raza alemana aria era superior a todas las demás y que los judíos eran inferiores, prácticamente seres subhumanos y causantes de todos los males que afectan a la humanidad.

Los nazis creían también en una serie de doctrinas como la del hielo eterno, de Hans Horbiger, quien aseveraba que gran parte del el universo es de hielo y que la luna es un enrome témpano. También consideraban como muy posible la creencia de que la Tierra fuera hueca y habitable en su interior y su rechazo a la teoría de la Relatividad de Einstein, por considerarla “ciencia judía”, los llevó a sostener una serie de explicaciones alternas irracionales.

Recientemente, la historiadora estadounidense Heather Pringle, se ha dedicado a investigar uno de los proyectos pseudo-científicos más interesantes y desmesurados de los nazis, la creación de la llamada Ahnenerbe, una sociedad de investigación fundada , en 1933, por Heinrich Himmler, jefe de la Gestapo y de las SS. Ahnenerbe significa “Herencia ancestral”, pero la institución se identificaba como la Sociedad de Investigación y Educación. Fruto de esta investigación es el libro de Pringle, El Plan Maestro.

Aunque es notable la escasez de documentación debido a que se destruyeron miles de documentos al fin de la guerra, hay suficiente evidencia para reconstruir una historia en verdad asombrosa.

Himmler estaba convencido de que los arqueólogos y científicos se habían olvidado de que lo que él creía era su raza, la aria, era en realidad el motor de todas las civilizaciones. Lo cierto es que el concepto de ario sólo tiene sentido en el ámbito de la lingüística
Pringle hace una detallada descripción de las investigaciones realizadas por el equipo de científicos embarcados en toda esa aventura y sus consecuencias como argumento de justificación en el terrible desarrollo del holocausto cometido contra los judíos europeos, los gitanos y otros grupos considerados prescindibles por los nazis.

Es este uno de los temas que mas inquieta a la investigadora, ya que no termina de entender cómo fue que eminentes científicos pudieron prestar su prestigio, su fama y su honor a un proyecto tan absurdo. Según Pringle, “nadie, al fin y al cabo, les obligó a incorporarse a las SS y a su brazo investigador, la Ahnenerbe”. No obstante no se puede hacer a un lado el hecho de que la Alemania nazi no era un sitio favorable para el investigador científico y el académico; en especial por el alto nivel de antintelectualidad del régimen totalitario nazi. El problema real, sin embargo, es que muchos de ellos compartían en mayor o menor grado el antisemitismo de los jerarcas nazis, sin importar que no hubiese base científica alguna para fundamentarlo.

La tarea de la Ahnenerbe incluyó expediciones al Himalaya, a la India y al desierto del Gobi. Ernst Schafer, un joven zoólogo alemán, encabezo expediciones a lugares como le valle tibetano de Yarlung, donde suponían que la raza aria se había creado por intervención divina y donde suponían que una raza blanca y rubia habían partido para conquistar la India donde fundaron la casta de los Brahmanes. Según ellos, el propio Gautama Buda era un mimbro de esta raza “superior”.

Otro explorador, Otto Huth –experto en “ciencia religiosa”–, condujo una expedición a las islas Canarias, donde según la Ahnenerbe quedaban los últimos vestigios de la Atlántida, la cual, por supuesto, era también otra de las cunas de la raza maestra aria eso, gracias a las doctrinas teosóficas de Annie Besant y C. W. Leadbeater.

La prensa danesa frustró en 1940 con sus burlas una expedición de otro de los científicos de la Ahnenerbe, un falso doctor Hermann Ruth, ya que según Himmler esta era otra fuente de la civilización aria, siendo que en realidad esa isla fue colonizada por los vikingos daneses en el siglo XI y de ahí nunca nadie salió para poblar la actual Alemania.

Más escalofriantes resultaron los experimentos de la Ahnenerbe con restos mortales de judíos asesinados en masa, en especial en el poblado de Simferopol, en Crimea, en donde había una llevada población judía. Lo Ahnenerbe sostenía la idea de que la península soviética de Crimea, al norte del Mar Negro, había sido el hogar de un antiguo reino godo, y por lo tanto germánico, algo que desde luego es falso.

Al final de la guerra, Himmler se suicidó con cianuro, al ser capturado por los soldados estadounidenses. Algunos miembros de la Ahnenerbe fueron juzgados por crímenes de guerra. Wolfram Sievers, quien fungiera como director general de la misma, fue hallado culpable de crímenes contra la humanidad, en Nuremberg, y ahorcado en 1947. Muchos de los otros supuestos expertos sólo recibieron condenas leves y han muerto de viejos.

Referencias

El Plan Maestro, Heather Pringle, Editorial Debate. Madrid 2007.
Man: Whence, How and Whither. Besant & Leadbeater. Teosophical Press, Chicago. 1922.

  1. Héctor Chavarría says:

    Un afectuoso saludo… está por salir a la venta mi libro sobre “lo más secreto del nazismo”, o por lo menos eso espero, es de Editores Mexicanos Unidos. Incluye cosas muy divertidas sobre el Deutsches Ahnenerbe.
    Live long and prosper…

  2. harold bertot says:

    Saludos calurosos desde Cuba:

    La historia de la Ahnenerbe es sin dudas uno de los pasajes màs tenebrosos del règimen nazi. No he tenido la oportunidad de leer el libro de Pringle, pero serìa interesante indagar, si no es abordado en el libro, cuàles fueron los cimientos cientìficos del pensamiento anterior sobre los cuales estos cientìficos intentaron fundamentar su teorìa.

    Nuevamente,un caluroso saludo.

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